
De ninguna de las maneras quisiera que me leyeras al pie de la letra. Tampoco te permito que saques conclusiones fuera de tono, pero, tranquilo, no te vayas asustar antes de tiempo; tampoco yo tengo una mínima idea de qué voy a escribir después de esto. Llegados a este punto y seguido, no me andaré entre líneas para decir que al menos yo no sé que pasará mañana. No puedo conjugar-te verbos en un futuro perfecto porque ni siquiera tendría la certeza de saber a qué futuro me refiero y mucho menos si sería del todo perfecto. Joder, no sabes lo que me agobia la palabra perfecto. Prefiero que las sinfonía de mis palabras tengan baches para tener que al menos sortearlos. No sabes lo que me gustaría poder quejarme de ti. Vaya, esto acaba de sonar un poco absurdo, o absurdo o un tanto imbécil por mi parte. Seguramente ya estés dando mil vueltas y desenvolviendo cada una de mis letras. Hazme caso, no lo hagas. Porque ni yo misma sé que significa. Sólo sé que mi presente sigue llevando tu nombre y eso créeme, que es lo más importante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario