miércoles, 11 de noviembre de 2009

Me gusta pasear en la cuerda floja...



...En algún momento deja de ser divertido y me doy cuenta que es peligroso. Camino descalza sobre el pasto para distraerme del asunto -un rato-, prendo un cigarro y mezclo el humo con mis preocupaciones: recuerdo las cosas que he dejado inconclusas.

Tengo tiempo para saber, si lo que sueño concluye en algo...

Subo al camión que me llevará a casa de la abuela, mi compañera de asiento lee con entusiasmada El manual de los triunfadores, no me importa, miro mis zapatos, miro la pantalla de mi teléfono, escucho una llamada que no existe, la gente huele mal, tengo calor, el vientre me duele, yo no debería estar aquí, una gota de sangre se asoma en mi pantalón, ¿cómo sobrevivir a este mundo?.

No te apures, ya más loco...

Subí al camión equivocado y me doy cuenta demasiado tarde. Camino, una vieja -¡Tenía que ser!- casi me atropella: mi mano se transforma en una seña obscena. Necesito aire.

Necesito un as bajo la manga.


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